Píllaro viejo: canción y tradición de Tungurahua
Hay melodías que no solo se escuchan, sino que se heredan. Píllaro viejo es una de esas canciones que atraviesan generaciones y se convierten en parte de la memoria familiar. Cada acorde recuerda a quienes nos enseñaron a amar la música, cada verso revive paisajes y fiestas que siguen latiendo en el corazón de Tungurahua
Esta canción me recuerda a mi abuelita. De esa melodía hay varias versiones. Pero, la que les comparto es la que más me recuerda a aquellos tiempos, hace más de dos décadas atrás.
En su baile, cercano al del danzante, se refleja la fuerza de una tradición que no se detiene. La canción es más que un himno local: es un árbol genealógico musical que une abuelos, padres e hijos en un mismo ritmo. Escucharla es volver a las raíces, a los días de fiesta, a la nostalgia de los tiempos idos.
Píllaro viejo no es solo un recuerdo, es una promesa de continuidad. Mientras suene en las calles, en las radios o en las voces de quienes la cantan, seguirá siendo tierra querida, símbolo de identidad y orgullo. Porque la música, como la memoria, nunca muere: se transforma en legado.
La canción “Píllaro Viejo” nació en 1949 como un danzante tradicional, creada por el monseñor Abel Vascones y Andrade (letra) y Carlos Contreras Ruiz (música), en respuesta melancólica al terremoto que afectó la zona ese año. Con el tiempo se convirtió en un himno identitario del cantón Píllaro, en Tungurahua, y hoy es parte fundamental de la memoria cultural ecuatoriana.
Comentarios
Publicar un comentario