Nobol: Entre el Silencio de la Fe y el Grito del Arte
Apenas se abandona el bullicio de Guayaquil, el aire cambia. El asfalto cede ante una brisa que huele a río y a mango maduro. Estoy en El Susurro de "La Violeta": El Santuario Mi primera parada es, casi por instinto, el Santuario de Santa Narcisa de Jesús . Al cruzar el umbral, el ruido del mundo exterior se apaga. Hay un respeto que flota en el aire, un silencio que solo es interrumpido por el murmullo de los rosarios y el roce de los pies sobre el mármol. Me acerco a la urna de cristal donde descansa el cuerpo incorrupto de "La Violeta de Nobol". No importa si eres un devoto ferviente o un viajero curioso; hay algo en la atmósfera que te obliga a la introspección. Verla allí, tan frágil y eterna a la vez, me hizo pensar en la fuerza de la voluntad. Narcisa no fue una mujer de grandes ejércitos, sino de grandes silencios, y ese poder se siente en cada rincón de este templo moderno y luminoso. La Humildad hecha Caña: La Casa de Narcisa A pocos minutos,...