El Silencio del Páramo: Mi Travesía por las Tres Lagunas de Mojanda
Cómo llegar al nido del Fuya Fuya
El complejo lacustre de Mojanda se encuentra en el límite provincial entre Pichincha e Imbabura, aunque su acceso principal y su mayor extensión pertenecen al cantón Otavalo.
Desde Otavalo (En transporte público y camioneta): Llegar es una aventura en sí misma. Tomé un bus hacia la Terminal Terrestre de Otavalo. Desde el centro de la ciudad o cerca del mercado, la mejor opción para un mochilero es negociar una carrera en una camioneta cooperativa (las tradicionales "doble cabina"). El trayecto es de unos 17 kilómetros cuesta arriba por un camino mayormente empedrado. Toma aproximadamente unos 30 a 45 minutos y el paisaje rural andino que se cruza en el camino es una belleza.
Desde Quito: Si viajas en auto propio, debes tomar la Panamericana Norte hacia Otavalo. Poco antes de entrar al redondel principal de la ciudad, verás la señalización que te desvía hacia el sur, directo a las lagunas.
Tres espejos de agua en la inmensidad
A diferencia de otros lagos de la provincia, Mojanda no es un solo cuerpo de agua, sino un sistema de tres lagunas de origen volcánico conectadas entre sí, cada una con su propia personalidad:
Caricocha (Laguna Macho): Es la más grande y la primera que te recibe al llegar. Sus aguas son profundas, de un azul oscuro que a veces parece negro, y está rodeada por laderas cubiertas de pajonales. Aquí es donde se concentra la mayor energía del lugar.
Huarmicocha (Laguna Hembra): Ubicada a unos tres kilómetros de la primera, es más pequeña, de aguas más tranquilas y rodeada de una vegetación de páramo más baja. El camino a pie entre ambas es perfecto para meditar con el sonido del viento.
Yanacocha (Laguna Negra): La más pequeña y escondida del complejo. Sus aguas son sumamente oscuras debido a la concentración de sedimentos volcánicos y la vegetación nativa. Tiene un aura de misterio que atrae a quienes buscan la soledad absoluta.
El ascenso al Fuya Fuya y otras actividades en la localidad
Mojanda es el campamento base ideal para quienes aman el senderismo y la alta montaña. El entorno te exige mover el cuerpo para combatir el frío:
Coronar el Fuya Fuya: Este cerro de 4,263 metros de altura vigila la laguna Caricocha. El sendero para subir empieza justo a un costado de la laguna principal. La caminata de ascenso toma entre una hora y media y dos horas, dependiendo del ritmo y la aclimatación. No requiere equipo técnico de escalada, pero la pendiente es pronunciada. Al llegar a la cumbre, la recompensa es brutal: si el día está despejado, puedes ver las tres lagunas a tus pies y, a lo lejos, los volcanes Cotacachi, Imbabura y Cayambe.
Senderismo alrededor de las lagunas: Si prefieres mantener los pies planos, caminar por los senderos que conectan Caricocha con Huarmicocha es un deleite para la observación de flora nativa, como las chuquiraguas (la flor del andinista) y pequeños bosques de polylepis (árboles de papel).
Camping de altura: Está permitido acampar en los alrededores de Caricocha. El cielo nocturno en Mojanda, lejos de la contaminación lumínica de las ciudades, es un espectáculo de estrellas inolvidable. Eso sí, prepárate para temperaturas que pueden rozar los 0°C en la madrugada.
Guía de Bolsillo para el Mochilero
De regreso en Otavalo, tras dejar atrás la neblina de Mojanda, es obligatorio pasar por la Plaza de Ponchos para abrigarse con un buen café o un chocolate caliente, y admirar el tejido de los artesanos locales. Mojanda te cambia el ritmo; te enseña que, a veces, el mejor destino es aquel donde el silencio es el único protagonista.
¿Te atreverías a acampar junto a la Laguna Macho en tu próxima escapada por Imbabura?
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